Tomado de la columna de Rony Cruz en mma.uno.

Ian McCall cumplió 33 años en julio y no se ve a sí mismo regresando a la jaula debido a varios inconvenientes que ha presentado en su carrera.

En el episodio del lunes de “The MMA Hour“, McCall explicó cómo se sentía, y como su vida comenzó a “girar fuera de control” después de la primera pelea con Demetrious Johnson. Desde ese momento, McCall tiene récord de 3-3 y ha visto varios combates programados caerse debido a enfermedades que le han surgido a él y a sus oponentes, lo cual no le permite pelear desde el 31 de enero de 2015.

“No quiero decir nada malo sobre el UFC”, dijo McCall. “El UFC se ha ocupado de mí desde el primer día. Nunca me han hecho daño, nunca han hecho nada malo. Esto es culpa mía. Es mi propio hacer. Elegir este deporte como una profesión… sobredosis de drogas cuando estaba abajo y fuera. Hay mucho daño en mi cerebro, y no es sólo por los golpes. Y encima de eso, 15 años peleando profesional no es bueno para uno.”

“No sé si voy a pelear de nuevo,” continuó McCall. “Tengo que resolver estos problemas. Todavía no tenemos idea de lo que está mal con mi estómago. Los médicos no han podido averiguar nada realmente, así que estoy por mi cuenta. Estoy sentado aquí probando este tratamiento de estimulación cerebral durante seis semanas y espero que funcione”.

McCall estaba programado para pelear contra Jarred Brooks en febrero, pero se retiró por problemas gastrointestinales el día de la pelea. Sin embargo, esa es la menor de sus preocupaciones. Está más perturbado por las irregularidades en su actividad cerebral, incluyendo ser olvidadizo, experimentar ataques de rabia, síntomas bipolares y “llorar sin ningún motivo”.

“Estoy haciéndome un tratamiento cerebral en San Diego que está ayudando”, dijo McCall. “Jeff Novitzky me llevó a la estimulación magnética transcraneal, que realmente ha ayudado a mi cerebro, por lo que es una ventaja.”

 

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